Zamora es una ciudad española, capital de la provincia de Zamora, que se encuentra al noroeste, cerca de la frontera con Portugal. Pertenece a la comunidad de Castilla y León, y le atraviesa el importante río Duero.
Su existencia podría deberse al pueblo de los vaceos, pero también pudieron ser los romanos quienes posiblemente fundasen la villa y le pusieron el nombre latino de "Occelum Durii" (ojito del río Duero), en la misma época de las luchas de Viriato contra la invasión romana. Durante la dominación germana, los visigodos conocen la ciudad con el nombre de "Semure", tal como aparece en dos monedas de Sisebuto. Los nombres árabes de la ciudad fueron "Azemur" (olivar silvestre) y "Semurah" (ciudad de las turquesas). El nombre actual parece proceder o de la dominación germana o de la musulmana, y es citado como tal en el Salmanticense como "una de las plazas recobradas por Alfonso I a los moros".
Durante la Edad Media, Zamora vuelve a ser tomada y destruida por los árabes al mando del Emir Mohamed y después reconquistada por los cristianos en el reinado de Alfonso II -El Casto, rey de Asturias-, siendo de nuevo fortificada. Alfonso III -El Magno, rey de Asturias- la repuebla con mozárabes toledanos en el año 893, rodeándola de murallas y dotándola incluso de palacios y baños, convirtiéndose, por su emplazamiento y características, en la ciudad fortaleza más importante de los reinos cristianos. Zamora es descrita por los cronistas árabes, como “la capital de reino de Galicia, rodeada de siete recintos amurallados y grandes fosos”. Será una de las plazas más importantes del Reino Leonés del que formó parte. Además inicia la etapa de mayor esplendor político, económico y arquitectónico. Siguieron los asedios árabes sin conseguir arrebatar la ciudad a los cristianos (salvo la destrucción que provocó Almanzor en 981) hasta los últimos años del XI.
"Zamora la bien cercada" la llamó Fernando I, que fue quien la reconstruyó, repobló con montañeses y amuralló nuevamente, para cedérsela luego a su hija Doña Urraca. En el siglo XII cobró gran importancia por su posición privilegiada entre las dos facciones de la península ibérica. Durante uno de los cercos a la ciudad, una conocida hazaña épica recogida en el romancero español, muere Sancho II cuando intentaba tomar la ciudad gobernada por su hermana Doña Urraca, y ante los ojos del Cid. La bravura de la ciudad durante el asedio del ejército de Sancho hizo popular el dicho leonés: No se ganó Zamora en una hora.
En los siglos siguientes, conforme se desplazaba hacia el sur la frontera de la reconquista de la península por los reyes cristianos, Zamora fue perdiendo importancia estratégica y económica. Después del descubrimiento de América, muchos zamoranos se vieron obligados por la pobreza económica de la zona a emigrar al continente, especialmente a América del Sur donde se han fundado muchas otras ciudades con su mismo nombre.
Zamora tiene un clima mediterráneo continental, con inviernos fríos y veranos suaves. Las lluvias se concentran en primavera y hay sequía estival. El récord de temperatura máxima es de 41,0º el 24 de julio de 1995.
Como fenómeno meteorológico, son significativas las abundantes nieblas durante el invierno.
Desde 1900 y hasta 1991, el municipio de Zamora ha crecido de forma regular, aun en las fases en las que el conjunto de la provincia ha perdido población. Desde 1900, la capital ha multiplicado el número de habitantes por 4,06 (16.287 habs. en 1900, 66.123 en 2005), mientras que la provincia ha perdido un 28%. A resultas de este doble proceso, la capital, que representaba solo el 5,9% del total de la provincia en 1900, acoge en 2005 al 33,4% de sus habitantes.
Zamora rezuma cultura e historia. Es conocida como "La ciudad del Románico" porque es la ciudad europea con mayor concentración de iglesias románicas en su casco urbano.
El más significativo es la Catedral de Zamora[2], que data del siglo XII. Es un edificio muy sencillo en sus formas. Tiene planta de cruz latina, tres naves de cuatro tramos y tres ábsides que fueron sustituidos por una cabecera gótica en el siglo XVI. Sus constructores se inspiraron en la arquitectura árabe para muchos de sus elementos como los arcos apuntados y doblados, las naves laterales con bóveda de arista. La cúpula sobre el crucero es gallonada, de un estilo casi bizantino, que tiene tres copia suyas en la Colegiata de Toro[3], en la Catedral Vieja de Salamanca y en la Catedral de Plasencia. Debe destacarse el coro que fue construido entre 1512 y 1516 dirigido por Juan de Bruselas. Alrededor hay varias capillas que son cada una una auténtica obra de arte.
Junto la catedral se asienta la Iglesia de San Claudio de Olivares[4]. En el año 1157 aparece una cesión de Alfonso VII dando a entender que se trata la iglesia más antigua del románico zamorano.
La Ermita de Santiago el Viejo[5], la Iglesia de San Pedro y de San Ildefonso[6], la Iglesia de San Isidoro[7], la Iglesia de La Magdalena[8] que mira al convento de las Franciscanas Descalzas del Corpus Christi, la Iglesia de San Cipriano[9], Santa María la Nueva[10] y las situadas en las pueblas medievales o Burgos (la Iglesia de La Horta[11], Santo Tomé[12], la Iglesia de San Vicente[13], la iglesia de Santiago el Burgo[14] y la Iglesia de San Juan de Puerta Nueva[15]) completan la extensa oferta de edificios monumentales religiosos de Zamora.
Hay censadas un total de 24 iglesias románicas, desde el s. XI al s. XIII.
Los edificios religiosos no son los únicos de interés que hay en Zamora. El antiguo Ayuntamiento, la casa-palacio de los Condes de Alba y Aliste (actualmente Parador Nacional de Turismo), el castillo, las murallas de época de Alfonso III y Fernando I, el antiguo hospital y el espléndido puente sobre el río Duero construido en el siglo XII y que tiene 16 arcos, además de una importante lista de edificios modernistas.
La Semana Santa zamorana ha sido declarada de interés turístico internacional por la enorme importancia que tiene, no sólo en su ciudad, sino también por la repercusión fuera de ella. Su sobriedad y disciplina es incomparable al resto de Semana Santas de España además de sus tallas de incalculable valor, alguna como el cristo gótico del Santísimo Espíritu Santo que data del siglo XV. La Pasión zamorana cuenta también con grupos de Mariano Banlliure, Pérez Comendador, o Quintín de Torre, destacando por encima del resto la producción imaginera del zamorano Ramón Álvarez. Su duración es de algo más de una semana ya que comienza el Viernes de Dolores (Viernes anterior al Viernes Santo) y culmina el Domingo de Resurrección.
Algunas de sus cofradías son consideradas de las más antiguas de España, como es el caso de la Santa Vera Cruz, que data de principios del siglo XIV o la Cofradía de Jesús Nazareno "Vulgo Congregación" fundada a principios del siglo XVII entre otras.
Podemos resaltar la procesión del "Silencio", que jura el silencio de la ciudad ante el Stmo. Cristo de las Injurias el Miércoles Santo. También el Miércoles Santo, "Las Capas Pardas" (Hermandad de Penitencia) recorren con la tradicional capa alistana las calles del casco antiguo, saliendo del barrio de Olivares, portando un farol y con el sonido de fondo de matracas y bombardino; y "Las Siete palabras" porta consigo estandartes con las últimas 7 palabras que dijo Jesús antes de morir. Pero el momento más esperado por los zamoranos sucede a las 5 de la mañana del Viernes Santo, cuando Cofradía de Jesús Nazareno "Vulgo Congregación" (vulgo del 5 de copas) sale en procesión, precedido por el Merlu. Antes, el Miserere cantado por el coro de la Hermandad de Jesús Yacente habrá sobrecogido la madrugada zamorana.
Cabe destacar la Marcha Fúnebre de Thalberg que comienza a tocarse en la procesión de las 5 de la mañana (nombre popular), la Cofradía de Jesús Nazareno "Vulgo Congregación", hasta el Domingo de Resurrección. Esta marcha procesional es todo un himno de la ciudad y de la Semana Santa de Zamora.
En Semana Santa son muy típicas las almendras garrapiñadas, aceitadas y las sopas de ajo que se toman en la madrugada del Viernes Santo en las Tres Cruces, durante la estación o descanso de la Cofradía de Jesús Nazareno "Vulgo Congregación".
Asi se denomina la curiosa bandera zamorana que podemos encontrarnos como 9 tiras al aire o como una bandera dividida en 9 listas o franjas (por motivos prácticos en los edificios gubernamentales). La original es la confeccionada en tiras.
De las 9 tiras, la superior es de color verde tajetán o esmeralda y las otras 8 de color rojo o bermejo. La verde representa el apoyo de los zamoranos a los Reyes Católicos en la guerra civil castellana contra Juana la Beltraneja, por la batalla de Toro (1476): el rey Fernando el Católico añadió su fajín verde a las 8 tiras rojas ya existentes. Éstas 8 rojas representan las 8 batallas consulares que Viriato ganó a los romanos.
El por qué está hecha de tiras la bandera lo encontramos en la forma de celebrar las batallas de Viriato, el cual arrancaba jirones de su capa roja cada vez que ganaba a los romanos y los colocaba en su lanza. Lógicamente la tira verde se incorporó en el siglo XV a la bandera de Zamora ya que hasta entonces sólo eran las 8 rojas.